viernes, 20 de junio de 2014

Aprovechando los regalos

Cada día me doy cuenta de que hay que vivir más al segundo, cada momento, cada relación, disfrutando del trabajo, de las contrariedades, de las dificultades, del sufrimiento, de los amigos, de Dios. No porque quizás sea el último día, la última tarde o los últimos minutos, sino porque son unos minutos, una tarde o un día que se te regala. Intentar levantar la mañana, el día con dificultades, afrontar la mala leche, las rarezas o las contestaciones de los demás, ponerte en manos de Dios y hacer lo que te gusta y lo que no, buscándole sólo a Él, de manera que, sencillamente disfrutas de todo porque en todo encuentras al Todo, porque Él es el motivo de tu vida, el motor de tu cuerpo, mente y aliento, darle en cada momento a los demás y sentir como revitaliza tu vida en cada instante, ser sencillamente su instrumento, su lápiz, sentir como Él se interesa por ti en cada momento, vivir su compañía en lo bueno y en lo malo, ir viendo como hace su plan en ti desde ti y con Él, siendo un nos que se entrelaza. Es precioso vivir contigo Señor y es un regalo poder vivir así con mis hermanos.
Gracias.

lunes, 26 de mayo de 2014

¿Qué estas haciendo?



Esta pregunta es algo que me ha hecho reflexionar esta tarde muy gratamente. Cuando personas exigentes consigo mismas, como es mi caso, nos hacemos este tipo de preguntas, corremos el riesgo, sino la fácil disposición, de responder de la siguiente manera: “me falta por hacer…, estoy haciendo mal…, aún tengo que…” y de esta manera no sólo agobiarnos, sino que realmente hemos respondido a otro tipo de preguntas. Hoy mi respuesta ha sido, estoy trabajando en… dando respuesta a…, llevando adelante…
Como cambia la cosa, hacer, vivir, ser, verbos muy importantes pero que necesitan de una perspectiva, una visión, un enfoque para llegar a desarrollar a la persona y a cuantos les rodean. En mi caso, ese enfoque lo da Dios, y hasta el momento no me ha fallado. Gracias Señor.

martes, 20 de mayo de 2014

Acción de gracias

Simplemente, Señor, quiero darte gracias por cada una de las personas que pones en mi camino, y por ponerme a mi en el suyo. Es una delicia poder compartirte compartiéndome, es un placer aprenderte aprendiendo de cada uno de los que me rodean. Gracias por poder ser, un día más, feliz.

lunes, 19 de mayo de 2014

Un mensaje no compartido en su momento



"La caridad, el motor que mueve el dinamismo del amor"
Esta vocación mía, no puede empezar de otra manera que con amor. Es cierto que, muchas de las cosas de las que nos damos cuenta, las vemos a aro pasado, otras son a base de golpes, pero no podemos omitir en esta enumeración, aquellas que son hechas, mantenidas y culminadas desde y con amor. Las primeras son importantes en la vida, porque van perfilando tu personalidad, forma de comportarte, etc., las últimas no son importantes, son fundamentales, porque sobre ellas se cimenta lo demás. Para ejemplo, un botón. Dios cimenta su plan en el amor, y aunque son importantes, a lo largo del caminar del creyente, las fidelidades e infidelidades, los golpes de acierto y desacierto, la base de todo es el amor que Dios nos tiene y el amor que le tenemos a Él, manifestado, por supuesto, en el amor que tenemos a nuestros hermanos. La caridad, algo fundamental para nuestro fundador, san Vicente de Paúl, es algo central en Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo. Entre la misma Trinidad existe una expresión de amor, un aleteo de caridad, una relación (los teólogos lo llamamos perijóresis), que resulta ser el mejor ejemplo para explicar cómo ha de ser nuestra caridad con Dios y con los demás. Ese dinamismo de amor tiene un motor, la caridad, el resto de engranajes, pistones, cadenas, etc., vendrán por sí solos. Mantener todas las piezas bien cuidadas, para que ese dinamismo se pueda dar, es el trabajo que todo cristiano tenemos cada día. Hoy, día del recuerdo de la Fundación de mi Congregación, es para mí algo a tener en cuenta para recordar y hacer vida.
En mi ordenación de sacerdote, ésta será la frase que acompañe a mi invitación y celebración: “la caridad, es el motor que mueve el dinamismo del amor”.

domingo, 18 de mayo de 2014

Acogiendo los regalos



Uno de los momentos que, en esta Semana Santa tuve fue la oración matinal. Éste momento de oración, contemplación, tranquilidad y compartir (puesto que no estaba solo), es de esos que no se olvidan en la vida, de esos que gustan saborear y que, por supuesto, dejan un aroma perfumado en tu interior. Si la foto os parece bella, no os imagináis la foto interior.

Revitalizando

De nuevo, volvemos a la carga. Sé que llevo tiempo sin escribir, también sé otras muchas cosas, pero eso no es lo importante, como dice un amigo lo interesante está en el para qué. Y mi para qué sois vosotr@s, los que os interesáis por mi, a los que os importa lo que pienso, siento... A vosotros que os llamáis seguidores, según el blog, pero que tenéis un nombre propio, me dirijo con cariño. Gracias.
Hoy me gustaría compartir la alegría de poder tener amigos y amigas, personas con las que da gusto pasar el tiempo sin mirar el reloj, sin pensar en aburrirte o inventar ideas para subsistir, personas por las que eres capaz de orar dando gracias a Dios por conocerlas. Realmente se convierten en compañeras de camino, en eslavones de crecimiento, en motivo de maduración y desarrollo para aquel, que atento y dispuesto, quiere seguir caminando. Hoy mi gracias va también a vosotr@s, mis amigos, los de cerca y los de lejos. Buenas noches.

domingo, 6 de octubre de 2013

Encuentro Pastoral Vocacional


Hoy, día de las Témporas (sábado 5-10-2013), es tiempo de gracia, de darse, de amar, de recogida, de entrega, de paz.

Desde primer momento de la mañana se nos invita a ponernos frente a Dios, sabiéndonos con Él, con el hermano, con el pobre… agradecidos por nuestro servicio, nuestra vida, nuestro amor.

A través de la Eucaristía, la propuesta es aprender a saborear a Cristo, fuente y fuerza de nuestra vida, y a cuidar y vivir nuestra vocación desde la sencillez de ser amados y capaces de amar, en la alegría de sentirse testigos y apóstoles suyos.

Sólo desde el encuentro con el Resucitado, la espera se convierte en propuesta, lo vocacional da lugar a la vocación. Sólo desde esta vivencia y experiencia, el seguimiento abrirá a la persona a un nuevo sentido en y de su vida.

¿Cómo ayudar a que los demás se encuentren con Cristo? El esfuerzo, el servicio y la entrega serán necesarios, pero también la autocrítica.

Se hace urgente estar atento al Espíritu, después vendrá lo demás (poner nombre, hacer, programar…). Primero escucha, mira y atiende.

El redescubrimiento y profundización en los escritos de san Vicente y santa Luisa de Marillac, ayudarán a mantener la luz del carisma encendida, en una clave actual. La conversión a Jesucristo, la importancia de la misión, el ejercicio de la caridad, la primacía de los pobres… serán mejor discernidos y vividos desde un amor afectivo y efectivo, si tenemos en cuenta a las personas que nos preceden, a los santos, y vivimos desde la apertura, la disponibilidad y la escucha, dispuestos, como Abraham, a “salir”.

Quizás sea bueno recordar junto a las ideas anteriores cuatro palabras interesantes:

ü  Ungidos: elegidos por Dios, marcados externa e internamente por un Espíritu concreto, especial, Santo.

ü  Urgidos: enviados, testigos, impulsados a compartir la alegría de tener un “Dios con nosotros”.

ü  Uncidos: direccionados, encaminados a Cristo, al hermano, al pobre.

ü  Unidos: como comunidad, como grupo, como discípulos, como Congregación.

 
Ignacio Moneo Colmenar, CM.