






El domingo pasado tuve la suerte de ir de pesca. Acompañado de mis hermanos de comunidad (que suerte!!!), hicimos unos lances, y vimos cómo los peces nos exhibían sus preciosas escamas. Los saltos acrobáticos para cazar mosquitos eran como los de los del delfinario del Zoo, sólo que a una escala más pequeña, por supuesto. Ese día no conseguimos darles lo que querían (ni mosca, ni masa de vainilla, ni masa de buey, ni maíz,... incluso lo intenté con risquetos), ahora nosotros nos comimos lo que ellos no quisieron (bebida, risquetos, maíz,..., es decir, todo menos las masas, porque espero aprovecharlas pa otro día).
Poco a poco uno va aprendiendo pequeños detalles, pero que a la hora de ponerse a pescar, son grandes. Creo que pasa igual en otros momentos de la vida ¿no crees?
Hoy he recibido un regalito por correo, un regalo familiar, curioso y especial. ¿Qué es? eso me preguntaba yo: un rosario, un collar,... en la carta lo verás. Resulta que lo abro y mi hermano me explica que es un instrumento usado ya por los griegos, long time ago, para quitar el stress. Venido desde Grecia, es, como decimos en mi familia, una chulada. Quien quiera ver cómo se maneja (porque tiene su técnica), que vea el siguiente video de Youtube. Y para los curiosos/as, que investiguen los diferentes tamaños, colores,...
Muchas gracias ; )
Hoy ha sido el primer día de entrenamiento, la verdad, lo esperaba de otra forma, pero uno no sabe cuáles son los caminos del Señor. Me he sentido como si no supiera jugar, humildad, humildad, humildad… más perdido que el caracuca. Que si cubre aquí, que si pasa para allá… que movimiento de gente, un stress que no da tiempo a concentrarse pa jugar. Me queda mucho por aprender, sabré jugar en la calle, pero esto es otra cosa. No pienso dejarme vencer, lo que voy a hacer es aprender a saco y sobre todo disfrutando de esta gracia que me ha caído del cielo. Gracias Señor ; )
Un día lleno de movimiento, caminata, entregas, recogidas, buscar vacas por el monte, correr a los chotos y terneros, tocar a los perros de la finca, comer las chuletillas de cordero, la tortilla, el queso, el choricillo, la panceta, el jamón serrano, el pan de pueblo, el refresquito, el vinito (quien pueda y quiera), los higos naturales, y todo ello con una dosis de cariño comunitario, un toque de ironía fraterna y mucha alegría, ahh, y por su puesto también con musiquita. Y si después de todo eso, todavía no estás cansado y tienes ganas de marcha, te puedes volver andando o en bici, o también jugar al baloncesto cuando llegues, luego cenas un poco (si es que tienes hambre) y te lo pasas pipa en el ensayo de cantos (comunitario) para las eucaristías y laudes de la semana. Un día, como se suele decir, completito. Muchas gracias por compartir parte de la noche. Un abrazo y hasta mañana. ; )
Nueva canción "Te estoy llamando". Entre estudios, deporte, lecturas... Dios sigue tocándonos, hablando, llamando; no nos deja ni un momento (aunque a veces no lo sepamos), se preocupa y se ocupa por nuestra maduración, por nuestra persona (en toda su complejidad y globalidad); como no cantar, como no decirlo, como no vivir. Las letras y los acordes no quedan en mí, sino que justamente vienen a mi, para que vayan a vosotros/as, yo soy un mero instrumento, dentro de esta orquesta que es la creación. Y, ¡qué bien estoy así!
Tres rasgos según Buber distinguen al sentimiento del amor:
- Los sentimientos están definidos por polaridades.
- Los sentimientos cambian.
- Los sentimientos están anclados en el yo.
El amor:
- No se halla enredado en polaridades, sino que permite que el otro frente a mí se convierta en un tú auténtico.
- A lo largo de los cambios emocionales del alma, el amor es la corriente constante que subyace: el amor es la responsabilidad de un Yo por un Tú (en esto consiste la igualdad y no en ningún tipo de sentimiento).
- El amor no se aferra al yo, no es egocéntrico.
A los sentimientos se les “tiene”, el amor ocurre. Los sentimientos habitan en el ser humano, pero el ser humano habita en su amor. El amor está entre Yo y Tú.
En la trasformación y madurez mutua los sentimientos son necesarios como el contenido cambiante, pero no son constitutivos del amor, sólo lo acompañan.
(Citando a Kees Waaijman, Espiritualidad. Formas, fundamentos y métodos, Ediciones Sígueme Salamanca 2011, 99).